martes, 15 de junio de 2010

FOMENTO LA BUENA VOLUNTAD Y CRIO 100 NIÑOS


Carol Donald nació con una pasión por los bebés y por criar niños. Ella dice que es la gran vocación de su vida.
Carol, una de cinco hermanas nacidas en el norte de California, recibió su certificado en Economía del Hogar, una carrera de 2 años, en 1942. Ese mismo año se casó con su esposo Richard. Tuvieron dos hijos propios antes de que las puertas del sueño de Carol se abrieran en 1965. Estaba en una clase de su hija cuando vio dos chicas de 14 años embarazadas. Se preguntó: "¿Qué será de esos bebés? La mañana siguiente vio un aviso en el diario de Capacitación para hogares sustitutos. Con su esposo jubilado y sus hijos en la escuela preparatoria, el momento era perfecto. Carol, lista para aceptar su misión, contestó el aviso y cambió para siempre la fisonomía de los hogares sustitutos.
Los desafíos de la crianza en hogares sustitutos en los años 60 eran desalentadores. Carol vio sacar bebés que estaban en cuidados temporales y entregarlos a familias adoptivas sin importar lo traumático que era para los niños. Carol trabajó para cambiar el sistema y desarrollar una "asociación", organizando reuniones entre familias adoptivas y sustitutas. Se aseguraba de que los niños nunca la llamaran "mamita", pero siempre "abuela" y facilitaba su transición diciéndole al niño: "Vas a ir con tus nuevos papitos"
Muchos de los niños sufrían de alcoholismo fetal o eran drogadictos. Cuando las convulsiones de los bebés eran muy fuertes, Carol los acunaba en su pecho, algunas veces durante 24 horas, hasta que las convulsiones cedían. Ella dice que los bebés sienten el amor y que "uno no puede cuidar bien a un niño a menos que lo ame; uno debe ser parte de su vida". Carol abrió su casa a más de 100 niños y los quiso como propios hasta que llegó el momento de la adopción.
La muerte de su esposo cuando Carol tenía 65 años no alteró su amor por criar niños o su determinación de darles una oportunidad de luchar. Continuó siendo voluntaria como madre sustituta sin su esposo a su lado en los siguientes 23 años.
Carol se retiró recientemente a la edad de 85 años, pero sus últimos 43 años hablan mucho de su vida como madre sustituta. "Tengo una vida maravillosa y si tuviera que vivirla otra vez, haría lo mismo." Sus hijos de crianza se mantienen en contacto con ella y se siente bendecida. La dedicación de Carol a tantos niños y el amor con que enciende sus vidas se sentirá por generaciones. Ella nos demuestra que es posible, desde donde estemos, marcar una diferencia en el mundo.

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